miércoles, 26 de febrero de 2014

Fábulas: La cigarra y la hormiga.

Como sabes, las fábulas son composiciones literarias breves cuyos protagonistas suelen ser animales con características propias de los humanos. Estas composiciones suelen terminar en una enseñanza práctica o moraleja.

Una figura legendaria de las fábulas fue Esopo. Algunos piensan que no fue una persona real. No se sabe bien donde nació pero se han recogido muchísimas fábulas que se le atribuyen.

Algunas las conocerás pues han llegado hasta nuestros días en versiones de distintos autores.

En España, fueron dos autores (Tomás de Iriarte y Félix Mª de Samaniego) quienes adaptaron algunas de las fábulas de Esopo al castellano y crearon otras. Todas ellas en versos rimados.

Aquí puedes consultar algunas de las fábulas de Esopo.

Vamos a conocer algunas fábulas: Seguro que conoces la de la cigarra y la hormiga.

Esta es la fábula de Esopo:

El sol del verano ardía sobre el campo. La cigarra cantaba a toda voz en las largas horas de la siesta, tranquilamente sentada en una rama.
Comía cuando se le antojaba y no tenía preocupaciones.
Entretanto, allá abajo, las hormigas trabajaban llevando la carga de alimentos al hormiguero.
Terminó el verano, quedaron desnudos los árboles y el viento comenzó a soplar con fuerza. La cigarra sintió frío y hambre. No tenía nada para comer y se helaba. Entonces fue a pedir auxilio a sus vecinas, las hormiga. Llamó a la puerta del abrigado hormiguero y una hormiga acudió. La cigarra le pidió comida.
_ ¿Por qué no guardaste en el verano cuando abundaba? ¿Qué hiciste? _ le preguntó la hormiga.
_ Cantaba _respondió la cigarra.
_¿Mientras yo trabajaba? ¡Pues ahora baila!_ dijo la hormiga dándole con la puerta en las narices.
Debemos ser prevenidos y pensar en el futuro, para no vernos luego en dificultades.

Esta es la versión de Félix María de Samaniego:

Cantando la cigarra
pasó el verano entero,
sin hacer provisiones
allá para el invierno.
Los fríos la obligaron
a guardar el silencio
y acogerse al abrigo
de su estrecho aposento.
Vióse desproveída
del precioso sustento,
sin moscas, sin gusanos,
sin trigo y sin centeno.
Habitaba la hormiga
allí tabique en medio,
y con mil expresiones
de atención y respeto
le dijo: “Doña Hormiga,
pues que en vuestros graneros
sobran las provisiones
para vuestro alimento,
prestad alguna cosa
con que viva este invierno
esta triste cigarra
que, alegre en otro tiempo,
nunca conoció el daño,
nunca supo temerlo.
No dudéis en prestarme,
que fielmente prometo
pagaros con ganancias,
por el nombre que tengo.”
La codiciosa hormiga
respondió con denuedo.
ocultando a la espalda
las llaves del granero:
“¡Yo prestar lo que gano
con un trabajo inmenso!
Dime, pues, holgazana:
¿Que has hecho en el buen tiempo?”
“Yo -dijo la cigarra-.
A todo pasajero
cantaba alegremente,
sin cesar ni un momento.
¡Hola! ¿Con que cantabas
cuando yo andaba al remo?
¡Pues ahora que yo como,
baila, pese a tu cuerpo!


Y en este vídeo destinado a niños puedes conocer otra adaptación:

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